
Marcela Restrepo, directora de Gestión de Conocimiento de la organización Transparencia por Colombia, apunta a un cambio institucional, por el momento solo en lo formal, para entender el aumento en la percepción de este delito. “El presidente Juan Manuel Santos fue el primer mandatario colombiano que reconoció ante un micrófono que este era un problema esencial. Un factor que se había negado permanentemente”, considera. A esta declaración le siguió un paquete de medidas que respondían a las directrices de organizaciones internacionales como el Banco Mundial y la OCDE en esta materia.
El Estatuto Anticorrupción, aprobado por el Gobierno Santos, se reforzó en 2011 con una Secretaría de Transparencia que lleva seis años cambiando la cultura de las administraciones públicas colombianas a partir de la Ley de Transparencia y de Acceso a la Información. “Todas las entidades deben transparentar sus procesos y darle a la comunidad toda la información posible”, dice Gabriel Cifuentes, secretario de esta entidad. Lo que se traduce en que por primera vez en la historia de Colombia las webs incluyen la estructura de la institución, quién la compone, información de contacto, la normativa vigente, además de un canal de comunicación con la ciudadanía.
Estas mismas organizaciones deben tener planes anticorrupción para determinar posibles riesgos y así establecer controles efectivos para mitigarlos. “Por el momento estamos en el proceso de implementación, los primeros resultados los tendremos a partir de enero”, asegura el secretario, que justifica que en seis años no hayan tenido conclusiones por la estructura administrativa de Colombia con más de mil municipios.
José David CastillaSábado, 25 de agosto de 2018
Según estudios, los ciudadanos asimilan como algo normal el incumplimiento de los pactos sociales, generando actos corruptos
En el país se ha estructurado una cultura para obviar las normas establecidas. A diario se puede ver que las personas buscan hacerle el ‘quite’ a cualquier tipo de regla, donde se irrespetan las filas del sistema de transporte masivo, se falsifican incapacidades para faltar al trabajo, o se copia durante los exámenes
en los colegios y las universidades, por nombrar solo algunas.
Todas estas son manifestaciones del fenómeno de la corrupción que se ha asimilado en la cotidianidad de Colombia como algo natural y que al no ser castigado no se crea la obligatoriedad de cambiarlo.
en los colegios y las universidades, por nombrar solo algunas.
Todas estas son manifestaciones del fenómeno de la corrupción que se ha asimilado en la cotidianidad de Colombia como algo natural y que al no ser castigado no se crea la obligatoriedad de cambiarlo.
Según Transparencia por Colombia, el país ha mantenido un indecoroso puesto dentro de los rankings sobre percepción de corrupción en el mundo, ubicándolo en el puesto 90 de 180 países analizados.
El estudio de la Universidad Externado, titulado La corrupción en Colombia, informa que, según los índices de percepción de corrupción de los últimos 20 años, el país no ha tenido un cambio significativo. La publicación concluye que los ciudadanos perciben que los esfuerzos por combatir la corrupción han fracasado.
En el imaginario colectivo, la definición más acertada de corrupción se traduce en todos esos actos que afectan directamente las relaciones sociales y los derechos de los demás. Ángel Humberto Facundo Díaz, coautor de la investigación titulada Educación y Corrupción, concluyó que las personas saben cuáles son los actos corruptos, pero ese discernimiento no les impide cometerlos.
El hecho de utilizar amiguísimos para conseguir un beneficio adicional, no cumplir las funciones para las cuales fue contratado o, simplemente, dañar el escenario donde todos los seres humanos concurrimos en el día a día, son ejemplos de la apropiación cultural que ha desarrollado la sociedad con las manifestaciones de corrupción.
Estos escenarios han nutrido el debate sobre el aspecto social de la corrupción. Los 756 participantes del estudio Educación y Corrupción consideran que la cultura individualista, el miedo a denunciar y la falta de respeto hacia los derechos de los demás son los ingredientes perfectos para formar una cultura de la corrupta.
El antropólogo Fabián Sanabria considera que “estos estudios nos han demostrado que el país está enfermo de corrupción. Sin embargo, no podemos atacar directamente al cúmulo social, esto es un cáncer que se ha producido desde las instituciones y ha hecho metástasis hasta llegar a nuestro vivir cotidiano, destruyendo cada célula de nuestra sociedad”.
Transparencia por Colombia, estudió el fenómeno de la corrupción en el contexto del sector empresarial. Durante la Quinta Encuesta Sobre Prácticas Contra el Soborno, entrevistaron a 690 empresarios en ocho ciudades representativas, quienes comentaron que los principales factores que incitan a la corrupción son la competencia desleal y la corrupción en el sector público.
Según los resultados, 96% de los encuestados considera que dentro del medio se ofrecen sobornos para agilizar los trámites necesarios para el desarrollo de sus negocios. Algo natural en el contexto empresarial.
Según los resultados, 96% de los encuestados considera que dentro del medio se ofrecen sobornos para agilizar los trámites necesarios para el desarrollo de sus negocios. Algo natural en el contexto empresarial.
Factores para la corrupción
El estudio de Sobre la Corrupción en Colombia, desarrollado por Dejusticia y Fedesarrollo encontró que existen cuatro factores dentro del contexto sociopolítico y cultural del país que provocan la reproducción de la corrupción. Estos fenómenos son: la debilidad interinstitucional del Estado; el clientelismo; el narcotráfico como promotor de una economía ilegal y la cultura del incumplimiento de las reglas.
El estudio de Sobre la Corrupción en Colombia, desarrollado por Dejusticia y Fedesarrollo encontró que existen cuatro factores dentro del contexto sociopolítico y cultural del país que provocan la reproducción de la corrupción. Estos fenómenos son: la debilidad interinstitucional del Estado; el clientelismo; el narcotráfico como promotor de una economía ilegal y la cultura del incumplimiento de las reglas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario